info@cecubogroup.com      +34 981 10 41 36

Andrés Manuel López Obrador fue Jefe de Gobierno del Distrito Federal, líder del Partido de la Revolución Democrática (PRD), y candidato por la Coalición Por el Bien de Todos en las controvertidas elecciones presidenciales de 2006 en las que quedó en segundo lugar (por detrás de Felipe Calderón) por menos de un punto porcentual, datos que sirvieron para alegar que los comicios habían sido fraudulentos, propiciando protestas masivas en las calles, y acabando con su autoproclamación como Presidente «Legítimo» de México.

AMLO es un líder carismático, populista, con un ego sobredimensionado, y con una gran capacidad de movilización social. Tras la derrota de 2006, el PRD, partido sumido desde su fundación en continuas luchas de poder entre facciones ideológicamente diferenciadas, lo apartó de los puestos de dirección.

Pues bien, para estas elecciones intermedias, y sabedor del poder de atracción que suscita, López Obrador apoya a los candidatos del Partido del Trabajo (PT) y Convergencia.

No queda ahí la cosa. AMLO defiende al PT para llevar a cabo una jugada rocambolesca en la Delegación de Iztapalapa, en el DF: respalda al candidato del Partido del Trabajo, Rafael «Juanito» Acosta, para que gane, obligándole posteriormente e ipso facto a renunciar a su cargo.
Luego, el Jefe de Gobierno del DF, Manuel Ebrard -afín a López Obrador-, propondría a la candidata original del PRD, Clara Brugada -apartada como candidata por el Tribunal Electoral por fraude electoral en las elecciones internas del PRD y miembro de la tribu lopezobradorista-, en lugar de Juanito. De esta manera, López Obrador podría tener a una de sus colaboradoras en la jefatura delegacional.

Esta estrategia perversa pero legal (y legítima?) es una muestra de lo peligroso que puede llegar a ser un personalismo tan exacerbado. El poder de un líder que no cree en las instituciones, jugando sólo con ellas para moldearlas a su gusto.

El próximo 5 de julio veremos lo que pasa, pero seguramente a AMLO la estrategia le salga bien. Y ya hablaremos en 2012.