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Hessel, uno de los redactores de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre (1948) y heroico resistente ante la barbarie nazi, le pide a la juventud occidental que se indigne y se rebele, le pide pasión y entusiasmo, un ejercicio de fuerza emocional capaz de cambiar el rumbo pernicioso que seguimos

«Indignez-vous» es un panfleto, es decir, una simplificación dirigida al ánimo, pero se ubica en una línea de gran valor para reivindicar la política democrática, una línea que promueve la afectividad frente al racionalismo extremo y en la que nos encontramos con el Catedrático de Ciencia Politica de la USC, Ramón Máiz.

A la espera de poder leer su último ensayo, merecedor del premio Ramón Piñeiro, nos quedamos con lo dicho por Máiz en el número de marzo de la revista Tempos Novos.

«Non podemos facer política fría, a política fría favorece o mercado. Hai unha batalla de emocións e aí o pensamento conservador sabe xogar moi ben, creando eses sentimentos de medo, de necesidade de autoridade xerárquica. E mentres, as ideas da esquerda: empatía, fraternidade, igualdade… están baixo mínimos. Estamos perdendo a loita pola hexemonía e pérdense no camiño paixóns democráticas que son fundamentais, coma a indignación moral. E sen ese tipo de emocións, o proxecto da esquerda está perdido».

«Xa a escola de Frankfurt reflexionou sobre isto: para o cambio non abonda cun cambio de ideas e de valores, senón que ten que nacer toda unha nova sensibilidade».

Esa es la línea: una nueva sensibilidad, un rearme emocional, una política sustentada sobre el entusiasmo, no sobre la resignación y la apatía.