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Lo que no estaba tan claro es si los tiempos de la dimisión iban a ser los que han sido y si, visto lo visto, lo ocurrido ha sido lo más positivo para la formación nacionalista. Quizá para despejar el camino de la sucesión, lo mejor que podía haber hecho Quintana era anunciar que no intentaría continuar al frente del Bloque después del 10 de mayo, sin plantear una salida tan violenta como la dimisión en bloque -nunca mejor dicho-. Aún así, el todavía portavoz nacional del BNG se ve muy afectado por la derrota; las presiones y tensiones que debían estar llegando desde dentro seguro le han hecho tomar esta decisión.

El artículo de Xosé Luis Barreiro publicado hoy en La Voz de Galicia me parece muy acertado. Alabando la vía emprendida por Anxo Quintana, la que buscaba un BNG moderno, necesario para una Galicia a la que le conviene una estructura tripartita -la misma línea que nos explicó en su día en el máster de Marketing Político-. A pesar de que Quintana se ha dejado por el camino el 30% de los votos con los que los nacionalistas contaban cuando el se puso al frente, la línea estaba marcada, y otro gallo hubiera cantado para ellos de haber repetido en la Xunta.

Ahora, no deja de existir la posibilidad de se produzca una involución entre los nacionalistas. Quizá Beiras no dejaba de tener parte de razón en sus críticas de hace dos semanas, pero debemos ser conscientes de que el gran ascenso del BNG (segunda fuerza política en Galicia y 3 escaños en Madrid) se produjo con un partido socialista en uno de los peores momentos de su historia. Por esto , quienes ahora mismo tienen la tentación de volver a las formas de aquella época, no deberían de engañarse, porque probablemente sería «engordar para morir».

Creo que la mejor apuesta del BNG sería refundarse. Convertirse de una vez por todas en partido, seguir moderando el discurso y no querer hacer el país a su semejanza sino viceversa (también lo dijo Touriño el domingo en La Voz). Es el momento de que surja un candidato que aporte aire fresco, joven, moderado y, sobre todo, con ganas de hacer las cosas bien, que piense a largo plazo y se marque una estrategia. El BNG comenzó a profesionalizar su política durante esta legislatura; no debería abandonar ese camino, mal que les pese a aquellos que hacen las cosas de una forma «porque siempre se hicieron así».

Acabo hablando del título de este post. El non foi Anxo Quintana*. Ya lo dije otra veces aquí. El de Allariz no fue el mismo en campaña que durante la legislatura. Se crispó, abandonó su imagen moderada y tranquila para pegar broncas a diestro y siniestro cada día de campaña. Supongo que todo lo que sacaron sobre su vida íntima le afectó; su equipo más que ayudarle y ofrecerle una salida a los problemas, quiso protegerlo demasiado, y poco a poco fue cerrando su discurso y dirigiéndolo a una base que no llegó para salvar el bipartito. Aún así, no puede aceptar que la caída del gobierno de coalición se haya producido por el escaño que perdido por los nacionalistas. Como ya dije otras veces aquí, ese es el discurso fácil.

En fin, ya nunca sabremos que hubiese pasado si él hubiese sido Anxo Quintana.

*Eu son Anxo Quintana es un vídeo que que el BNG utilizó durante la precampaña de las pasadas elecciones autonómicas. Es una parodia de la película Espartaco en la que Quintana aparece como la rebelión contra el imperio.