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Aznar recogió los pecios de UCD y los restos de la llamada Coalición Popular (AP, PDP, UL) y fundó el PP, con lo cual el partido se libró de deudas y compromisos anteriores: creó el PP a su imagen y semejanza, una especie de conglomerado que correspondería al anhelo de Gil Robles y Ruiz Gallardón padre cuando formaron parte de la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas).

El PP es una confederación de hecho, aunque en realidad tiene vocación leninista. No se escandalicen que me explico: controlan el discurso de los militantes mediante órdenes y argumentarios surgidos de la cocina Génova/Arriola, jerarquizan una respuesta única a toda cuestión polémica, tiene un cierto olor a centralismo democrático para autómatas. Se permite cierta discrepancia demagógica de ciertos líderes confederados: Sánchez Camacho, Feijoo, Fabra, Iñaki Oyarzabal, en su tiempo a María San Gil y Mayor Oreja, mientras hagan piña en momentos cruciales, aparte de que suelen ser paladines en el ataque al PSOE-Zapatero: su único y verdadero enemigo.

A pesar del vertiginoso transcurrir del tiempo, que hace que lo sucedido hace un mes pase a lo nebuloso del pasado, no se puede olvidar por las buenas la crudeza y rudeza de los ataques a la política antiterrorista de los últimos gobiernos socialistas llevadas a cabo en sede parlamentaria por el grupo popular y en la calle a través de su línea de masas, representadas por ciertas asociaciones de víctimas antiterroristas, AVT sobre todas, que a pesar de las subvenciones, apoyo sicológicos y de otro tipo, muchos de sus miembros son incapaces de elaborar el duelo y permanecen atrapadas en la fase de la ira, la segunda de las cinco fases: Negación o aislamiento, Ira, Pacto o negociación, Depresión y aceptación. Situación alentada y fortalecida por la política del PP y ciertos medios de comunicación afines ABC, Lara-Zone, El Mundo (PJ Ramírez, RIP) con la conspiranoia del 11-M y el fin de ETA. En la fase de la ira se está obcecado, no se pude reflexionar ni razonar que ninguna ley en democracia puede ser retroactiva (Constitución Española, art 9,3) por lo cual no viene a cuento rasgarse las vestiduras porque la doctrina Parot decaiga. Tenemos un Tribunal Constitucional que aplica la constitución con la firmeza de las veletas.

Después de sembrar y alimentar odio, opiniones políticas preconstitucionales y todo un bagaje de consideraciones de ese tipo durante años, pensamientos que según la lideresa Aguirre son la esencia del PP, surge VOX, un partido nuevo con vocación de protagonismo, que recoge el malestar populista de ciertas asociaciones de víctimas. Al tiempo que surgen otras voces disidentes, como Alejo Vidal- Quadras, parlamentario europeo e ideólogo que se descuelga del PP.

Así, cada vez descubrimos que realmente el PP es una confederación de partidos. Ejemplos:

Galicia: gobierna una coalición forzada por las circunstancias entre el PP-Feijoo y el PP del Baltarato de Ourense.

Navarra: UPN, la Unión del Pueblo Navarro se resquebrajó en dos, los pro-PP y los verdaderos herederos del requetismo popular de Escrivá de Balaguer.

Asturias: Foro Asturias y álvarez Cascos han roto en dos a la derecha asturiana.

Vox: recoge el ideario franquista tradicionalista pero de corte Juancarlista.

Vidal-Cuadras destapa la caja de Pandora y descubre las ideologías afines de Ciutadans y UPyD, de Rosa Diez.

A esto hay que añadir el desconcierto y disparidad de criterios y opiniones que esta provocando la Contra-Reforma del aborto promovida por el requeté-provida de Gallardón, aunque nos lo quieran pintar todo de blanco.

Para mi son signos de resquebrajamiento de la hasta ahora monolítica cultura política de la MIT (Maldita e Interminable Transición).