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1. Para el PSE: si Patxi Lopez, como parece, acaba siendo lehendakari con el apoyo de Basagoiti, los socialistas vascos deberían asumir la responsabilidad de iniciar un cambio urgente, efectivo y, teniendo el caso de Touriño en el recuerdo, preparando una estrategia de comunicación que haga llegar a la opinión pública las acciones positivas y transformadoras de su gestión. Sinceramente, creo que las próximas autonómicas vascas podría n traer un movimiento similar al acaecido en Galicia el pasado domingo; o sea, una vuelta del PNV.

2. Para el PP de Euskadi: como decía el otro día Nicolás Redondo en Ondacero, los 13 escaños de los populares vascos son los mismos que obtuvo él en 2001, afrontando las elecciones desde una muy posición difícil, con un partido nacional en un mal momento y el gobierno central dominado por el partido contrario. Si Basagoiti entrara en el gobierno vasco -cosa que dudo haya posibilidades de que suceda-, lo único que conseguiría es cerrar sus opciones de posicionamiento con respecto al gobierno de Patxi López a lo largo de la legislatura. El gran miedo de una moción de censura a lo largo de los próximos cuatro años, no sería de esa forma una preopuación para los socialistas. Aún así, por lo que diré a continuación sobre el PP nacional, no me parecería una opción rentable para los populares, llevar a cabo una moción de censura contra Patxi López, tan sólo con probabilidades, desde mi punto de vista remotas, en el caso de que el PP se viera con la necesidad de buscar el apoyo del PNV para poder volver a gobernar España en 2012.

3. Para el PP nacional, para Rajoy: creo que la posición de cara a los próximos dos años -como mínimo- para el PP por lo sucedido en el País Vasco, es vender un apoyo incondicional al cambio que protagonizaría el PSE. Primero, porque ante la opinión pública española, sería cavar su propia tumba si, pudiendo llevar el cambio al gobierno vasco y, sobre todo, echar al PNV, no lo hace. Segundo, sería echar la llave al PP de la crispación, alejado del diálogo y el consenso; siempre podría tirar del apoyo a Patxi López como comodín a estas acusaciones. Tercero, si encima a Rajoy se le cuadra el círculo y gana las europeas -a falta de ver que pasa con la operación Gurtel- el cambio de dinámica sería definitivo y el camino a las generales de 2012 estaría limpio, pasando por las municipales y autonónimas de 2011 en las que podría pasar al ataque en varios frentes (¿Castilla la Mancha, Andalucía, Extremadura?).

4. Para Zapatero: la parte más perjudicada. Pase lo que pase, no tiene ninguna posición cómoda. Si Patxi gobierna, perderá apoyo parlamentario -a no ser que el PNV se proponga la estrategia de conseguir beneficios de sus votos decisivos en Madrid para llevar nuevas inversiones a Euskadi-; si deja al PNV el gobierno, la opinión pública española no le perdonaría no permitir el cambio. Por primera vez, Zapatero y José Blanco dan la sensación de encontrarse ante escenarios que no esperaban. Realmente, si el PP no hubiese recuperado Galicia, podrían permitirse el pacto con los nacionalistas vascos. Ahora se encuentran ante un escenario bastante complicado.

Con respecto a los buenos deseos del Presidente del Gobierno para con los rusos, obviamente no hay más historia que la mala suerte de un lapsus. Sólo dos cosas. Por un lado, eso también le pasó a Emilio Pérez Touriño hace un tiempo en Argentina: «non vos vou follar, fallar…». Y por otro, cuando lo he visto me ha recordado al «estamos trabajando en ello» de Aznar. Obviamente, este no será esta equivocación el punto de inflexión pero, a falta de muchas respuestas que vendrán durante el próximo mes y medio, parece que ha comenzado el ocaso de Zapatero.