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Fuera de las salidas de tono de Baltar en Orense con ataques personales y directos a la figura de Anxo Quintana y a la del actual conselleiro de Medio Ambiente, Francisco Vázquez, el último día de campaña fue como se esperaba -como ya decía en el post del jueves-. Zapatero y Rajoy acabaron personalizando la campaña sobre sus figuras de manera absoluta; algo que, lógicamente, no gustó ni a Touriño ni a Feijoo.

A Touriño, porque, como decía Anxo Lugilde en su artículo de ayer, Zapatero le acabó ganando una batalla que se arrastraba desde 2004, cuando el actual presidente de la Xunta atribuía el gran resultado de ZP en Galicia a su gran liderazgo en el PSdG. Finalmente, ante el toque de cornetas de José Blanco en esta última semana, cuando las encuestas daban la tendencia al alza al PPdG, trajeron al presidente del gobierno a cerrar la campaña en Santiago buscando la movilización de la base socialista ante la amenaza de una abstención de escándalo.

Por su parte, a Feijoo hay que decir que Rajoy no le esperó para empezar el mitin final de campaña. Un mitin en el que también salió Baltar, quien habló por partida doble por el retraso de el candidato del PP a la presidencia de la Xunta. Del líder del PP en Ourense hay que hablar, porque es un caso especial. Lleva dos días creando una polémica que no creo fuera muy beneficiosa para su partido (aunque hay quien cree que se ha tratado de un reparto de papeles); pero, además de esto, le ha ganado la partida a Feijoo. Recordemos que este puso de número uno en la lista de Ourense a Luis Carrera contra la opinión de Baltar, que nunca escondió su descontento… Una semana antes de comenzar la campaña, Carrera fue cesado por problema con sus impuestos. Aún así, hay que añadir un ingrediente más a la «receta Baltar». Es quien ha acompañado todos estos días a Rajoy por su provincia, pateando los caminos de tierra, visitando las tabernas, recuperando los votos de 2005 uno por uno. El detalle de las tabernas es importante, porque según comentarios de la prensa, cuando tocaba marcharse, Baltar era el que pagaba todas las rondas.
Como detalle final del disgusto de Núñez Feijoo y su equipo, el vídeo que desde Génova colgaron en internet en el que el candidato del PPdG tan sólo aparecía 2 segundos, tapado por un total protagonismo de Mariano Rajoy.

Por último, el final de campaña del BNG, desde mi punto de vista, no ha sido todo lo bueno que se pudiera desear. Evidentemente, nadie se esperaba unos últimos días tan duros, con tantas acusaciones que contaban con un respaldo tan grande desde Madrid y desde diversos medios gallegos -creo que esta ha sido la legislatura en la que los gallegos hemos empezado a comprender la eterna queja de catalanes y vascos de lo que reflejan los medios estatales sobre sus comunidades no tiene , en muchas ocasiones, nada que ver con la realidad-.

Sin descartar que todos estos ataques hayan movilizado mucho a la base del BNG, creo que a la respuesta de Quintana le sobró el situarse como víctima de una campaña de ataques e insistir demasiado en la campaña sucia que se ha llevado a cabo. Aún así, hay que reconocer que es muy difícil de contrarrestar el mensaje implícito de todos estos supuestos escándalos -«son todos iguales»- que lleva camino de aumentar la abstención -esa al menos es la percepción que se palpa en la calle-.

En 24 horas habrán cerrado los colegios electorales y estaremos haciendo cábalas con los datos de participación y con las encuestas que se publicaran desde las ocho de la tarde. Lo viviré en la sede de Proxectos en Ferrol. Allí estaremos.