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Cualquier economista contable o corredor de seguros se echaría las manos a la cabeza ante tamaña estupidez contable, porque para nada quedarían reflejados lo accidentes menores más frecuentes, que a pesar de producir poco gasto individualmente, el sumatorio de todos puede superar el monto de los más importantes con creces. El balance anual estaría falseado y las cuentas que se reflejarían serían falaces, mendaces e incluso fraudulentas para los accionistas, ya que los beneficios estarían inflados.

Algo así pretende la ministra Mato y su equipo en su empeño de recoger en las estadísticas de maltrato machista solo las muertes consumadas y las maltratadas que permanezcan como mínimo un día hospitalizadas – pensemos bien y que también recogerán las estadísticas ministeriales las altas voluntarias de las pobres madres maltratadas con hijos menores a su cargo, que no tienen con quien dejarlos más que a su ogro-padre.

El balance a fin de año podrá presentar una disminución de la violencia machista, pero tan falaz y tan alejado de la realidad -o más- que el de la compañía de seguros citada en el símil que he puesto de ejemplo y que, dejando a parte las salvedades lógicas en situaciones tan distintas, nos parece ilustrativo. ¿Cómo quedan reflejados el maltrato psicológico, las coacciones, insultos, vejámenes, desprecios, chantajes económicos y toda esa caterva de violencia sin marcas ni cicatrices en la piel?, ¿en la resignación religiosa?, ¿en la mala suerte al casar?, ¿en la separación a las bravas con miedos y sin medios? No olvidemos la cruzada anti-divorcio llevada por AP-PP en sus días no tan lejanos.

Creo que una franquicia de 3000€ para cuadrar el balance de la compañía de seguros haría inviable su persistencia como tal, ahora que la franquicia de 24 horas de hospitalización propuesta por la ministra Mato es acabar con la violencia doméstica negando su existencia.

La falta de varón no es enfermedad, pero los excesos machistas del varón son una epidemia y una vergüenza que no se puede esconder con maquillajes estadísticos, sino combatir con firmeza actos y actitudes disfrazados de costumbrismo castizo y salero ibérico en los mass-media– desde el chiste al requiebro etc.- y prevenir con educación en igualdad y sin segregación de sexos desde la infancia.