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El caso de Lissavetzky es probable que sea el ejemplo más claro de lo bien que hemos entendido, aquí en España, las potencialidades de las nuevas vías de comunicación. Grandes capacidades que nos brindan y que supieron explotar a la perfección el equipo de campaña de Obama allá por 2008.

Bien, pues en 2011, y después de haber analizado, diseccionado y examinado, tras haber organizado seminarios temáticos, y elaborado teorías acerca de lo que las elecciones presidenciales de Estados Unidos significaron en el desarrollo democrático, en esta precampaña de las locales y autonómicas estamos dejando claro que, en la mayoría de los casos, no hemos entendido nada. O lo hemos entendido pero no sabemos aplicarlo.

Es por esto que veo necesario recordar como en 2008 se idearon y llevaron a la práctica las distintas campañas en las que las nuevas tecnologías tuvieron un peso fundamental. Todas ellas están recogidas en el libro «Yes, We did», de Rahaf Harfoush, publicado en 2009 y que este año forma parte de la colección de Cinco Días, Los mejores libros del Management 2.0.

El libro explica, en boca de los propios protagonistas, cómo el equipo de Obama utilizó la tecnología para crear relaciones, transmitir información y organizar la acción offline, centrándose principalmente en la forma de utilizar el blog, las redes sociales, la mensajería de texto y el correo electrónico.

En los próximos artículos recordaremos cómo estos jóvenes cambiaron la forma de trabajar en campaña.